Relajación al tocar (segunda parte) – Encontremos la altura adecuada
Así como mi amiga Eli necesitó tiempo para relajarse antes de poder flotar, nosotros también necesitamos tomarnos un tiempo para explorar nuestra postura con el instrumento y encontrar ese estado de calma y relajación antes de enfocarnos por completo en la partitura. De lo contrario, es como intentar nadar sin saber flotar.
(Y si no conoces la historia de Eli, es porque te perdiste el newsletter anterior 😛).
La tensión aparece cuando el instrumento no está a tu altura
Al igual que al flotar, tocar con libertad empieza por soltar la tensión; y un detalle tan simple como la altura del puntal puede marcar la diferencia.
Cuando el instrumento queda demasiado bajo o demasiado alto, el cuerpo intenta compensar el desequilibrio con tensión. Se eleva un hombro, la zona lumbar se carga y pronto aparece la molestia en el cuello. Yo no entendí esto durante años y el dolor era parte de mi rutina.
Te cuento una pequeña historia: cuando empecé, solía practicar todas las horas que podía (entre más horas mejor jeje), y mi momento de descansar lo marcaba el dolor. A veces era la espalda, otras el antebrazo. Así sabía que era hora de parar, como si fuese normal que el dolor pusiera los límites.
Recuerdo que escuché sobre un profesor de contrabajo llamado Rafael Bermúdez, que solía decirles a sus alumnos:
“Lo único que debería doler después de tocar es la cabeza, de tanto pensar.”
Esa frase se me quedó grabada y empecé mi búsqueda para tocar con más soltura. Poco a poco entendí qué significa realmente tener una técnica relajada; comprendí que no es normal tocar con dolor, y que lo ideal sería aprender a escuchar nuestro cuerpo y corregir la técnica antes de que el dolor aparezca.
Si el cuerpo está tenso, el sonido no fluye
Entonces bien, cuando el cuerpo está tenso, el sonido no puede fluir.
¿Cómo podríamos producir un buen sonido así?
La solución es sencilla: estar conscientes.
Y hoy vamos a ver una forma concreta de comenzar a cultivar esa conciencia: encontrar la altura correcta del puntal.
(Como sabes, esta es la segunda parte de nuestra serie de tres sobre la relajación).
¿Cómo encontrar tu altura?
Hombros alineados y libres.
Si tienes que subir o bajar un hombro para alcanzar la posición —perdiendo la línea natural de tu postura—, el puntal está demasiado alto o demasiado bajo.
Zona lumbar neutra.
Si te encorvas o te inclinas hacia el instrumento, está demasiado bajo. Recuerda que el peso del cuerpo debe descansar sobre los talones.
Mantente cerca del instrumento.
Esto ayuda, sobre todo al principio, cuando dependemos de referencias visuales en el diapasón.
Si estás demasiado lejos y tratas de mirar constantemente tu mano izquierda en las primeras posiciones, terminarás con dolor cervical.
Mi consejo: tómate tu tiempo frente al espejo. Haz pequeños ajustes, prueba dos o tres pasajes cortos en distintas zonas del instrumento, respira y vuelve a ajustar hasta que tu cuerpo se sienta estable, alineado y suelto.
Video
Hace unos días grabé este video, tal vez pueda ayudarte a comprender estos conceptos básicos.