Cruces de cuerda: empieza por el arco
La semana pasada, una alumna llegó a clase frustrada. Había estado practicando sola un pasaje con cruces de cuerda y sentía que sus manos no lograban coordinarse. “No entiendo qué me pasa”, me dijo Lucía. “No voy a poder tocar esto nunca”. Su manera de resolverlo había sido repetir una y otra vez el mismo fragmento, equivocándose siempre en los mismos lugares, lo que solo aumentaba su frustración (todos hemos pasado por eso).
Le propuse practicar solo con la mano derecha, sin notas, únicamente cuerdas al aire. Así podía sentir con claridad en qué cuerda estaba, cuándo debía cambiar, qué peso necesitaba cada una y cómo mover el brazo para no agotarse durante el spiccato. Con el metrónomo muy lento —menos de la mitad del tempo real— empezamos a trabajar el movimiento del arco con mucha precisión. Dividimos cada compás en cuatro partes; cada una nos tomó alrededor de diez minutos. Poco a poco, el ejercicio se volvió más ágil y fluido.
Durante toda la clase trabajamos únicamente ese pentagrama. Aunque Lucía dudaba por lo lento que avanzábamos, fuimos sumando las notas, luego ensamblando las partes, hasta tocar un compás completo. Al final de la clase, ya podía tocarlo con claridad y control. Una semana después, en la siguiente clase, Lucía tocó todo el pasaje completo. Y no solo eso: en las nuevas obras, su sonido era más limpio y su coordinación había mejorado. Lo que parecía una pérdida de tiempo se convirtió en un gran avance.
Mi maestro solía llamarlo “trabajo de hormiguita”: avanzar un paso a la vez (gracias por tanto, Félix Petit).
Estudiar un pasaje con cruces de cuerda no se trata de repetir sin parar “hasta que salga bien”, sino de dividir el proceso en etapas.
1. Elige una digitación que optimice el movimiento
Antes de tocar, busca una digitación que te permita permanecer el mayor tiempo posible en la misma cuerda. Por más tentador que sea quedarse en la misma posición, en un pasaje rápido conviene evitar cruces innecesarios.
2. Empieza por el arco: trabaja el movimiento sin notas
Estudia el fragmento solo con cuerdas al aire. Comprende primero el movimiento del arco: dónde estás, cuándo cambias de cuerda, cómo distribuyes el peso y qué velocidad necesita cada parte. Divide el compás en partes pequeñas y trabaja cada una a un tempo muy lento. Cuando esto funciona, todo lo demás se vuelve más claro.
3. Agrega las notas solo cuando el sonido sea estable
Una vez que el arco fluye con comodidad, es momento de sumar las notas. Hazlo con calma, une los fragmentos, y después integra todo hasta tocar un compás completo. Así, paso a paso, construyes un resultado que parecía imposible. Con el tiempo, incorporar patrones o cruces de cuerda requiere cada vez menos esfuerzo.
Video
En este video preparé un resumen por si prefieres guardar estos consejos y revisarlos más adelante.