loader image
Foto 1 (Home)

Una historia sobre flotar… y tocar mejor

Hoy quiero hablarte de algo fundamental para tener una buena técnica en el contrabajo. Y aunque no lo parezca, esta historia tiene mucho que ver.

Hace varias semanas fui a Mallorca e Ibiza con mi amiga Eli. Ella está aprendiendo a nadar, pero le tiene mucho miedo al agua, tanto miedo que el verano pasado no podía meter la cabeza sin entrar en pánico.

Pero esta vez fue distinto.

Una tarde, le propuse grabar bajo el agua, intentar hacer tomas de nosotras nadando, y ella al ser fan de las redes sociales obviamente se entusiasmó muchísimo. Durante ese juego, algo cambió. Estábamos riendo, intentando sincronizar movimientos para la cámara, y en medio de esa risa, Eli se olvidó del miedo. Cerró los ojos, respiró, se soltó… y por fin pudo flotar.

Salió del agua sonriendo y me dijo: “Mi profe tenía razón. Solo tengo que relajarme.”

La tensión: una reacción natural del cuerpo

Y aunque suene simple, no siempre lo es.

Cuando aprendemos una actividad física, bien sea nadar o tocar un instrumento, el cuerpo involuntariamente responde con tensión. Esa tensión es una forma de protección: el sistema nervioso activa una “defensa muscular” ante lo desconocido.

En el contrabajo, esa tensión impide que encontremos una postura natural, que podamos tocar con soltura y que el sonido fluya. Con el tiempo, incluso puede lesionarnos (aparecen las contracturas).

En los próximos días voy a ayudarte a resolver los errores más comunes al comenzar con el instrumento. O, al menos, los que más me costaron en mis inicios. Y sí, todos tienen que ver con la relajación.

Apretar el arco: el hábito más común

Hoy empezamos con “Apretar el arco para producir sonido”.

Apretar el arco por miedo a que se caiga es algo que veo todo el tiempo, y sin darme cuenta yo también aprendí a tocar así.

Pero cuanto más lo aprietas, más difícil es controlarlo y lograr un sonido bonito.

El arco no se va a caer, te lo prometo. Cuando lo apoyamos sobre las cuerdas, basta con dejar caer el peso natural del brazo sobre él, sin añadir tensión: mantener el brazo relajado, casi como “desmayado”.

Apretar no hará que toques más fuerte con buen sonido; al contrario. Ese es un mito heredado de muchas orquestas infantiles. Me parece increíble que aún los profes pidan “más presión” o “aprieta más” cuando quieren más sonido. Créeme, no se trata de eso.

El pulgar debe apoyarse sobre la baqueta sin apretar ni flexionarlo, lo más relajado posible; el resto de los dedos, en semicírculo, sin generar presión; y, lo más importante, relajar la mano.

Para hacer música, necesitamos flexibilidad

Para hacer música y conectar las notas necesitamos ser flexibles: en lo físico y en lo técnico. Todo está ligado a usar la flexibilidad del cuerpo, desde los dedos hasta la muñeca (clave para producir spiccato y otros golpes de arco). Al apretar logramos el efecto contrario: un sonido sucio y nasal.

Nos leemos en el próximo newsletter para seguir reflexionando sobre la relajación y cómo nos ayuda a “flotar” y convivir con este instrumento tan hermosamente complejo.

Video

Hice este resumen en video por si prefieres guardar estos tips y verlos luego.

Suscríbete a mi boletín informativo para la comunidad de contrabajistas y recibe cada semana ideas de estudio, ejercicios, videos y mucha motivación para seguir avanzando con el contrabajo