Controlar el vibrato — Parte I
Observando el “royal wave”
Hace unos días estaba viendo videos viejos de la realeza británica (sí, esas cosas que el algoritmo te recomienda a las 1 am), y me quedé observando ese saludo tan característico: el famoso «royal wave».
Mano tensa, muñeca rígida, movimiento controlado y calculado.
Se ve tan… falso.
Y pensé: «Así es exactamente como NO quiero que suene mi vibrato.»
El vibrato nace del antebrazo, no de la muñeca
Porque un vibrato hermoso no puede venir de la tensión. No puede venir de controlar cada milímetro del movimiento con rigidez.
Tiene que fluir.
Como cuando ves a un amigo de lejos y lo saludas sin pensar. Tu mano se mueve natural, relajada, con esa onda que nace desde el antebrazo y la muñeca simplemente… reacciona.
Ahí está la clave.
El vibrato no se “produce” con la mano. Se genera desde el antebrazo y la mano reacciona.
Piensa en abrir la perilla de una puerta. Ese movimiento de rotación nace del antebrazo; si intentas hacerlo solo desde la muñeca, empiezas a apretar para compensar la falta de fuerza.
Cuando viene del antebrazo, la muñeca y los dedos simplemente acompañan.
Si intentas generar el vibrato desde la muñeca o desde los dedos, terminas con ese «royal wave» musical: rígido, falso, sin vida.
Controlar para luego soltar
Pero si entiendes que el movimiento nace antes, y dejas que la mano reaccione libremente… todo cambia.
Es el equilibrio perfecto entre controlar y soltar.
Controlas de dónde viene el movimiento (antebrazo).
Sueltas todo lo demás (muñeca, dedos).
Y el resultado es un vibrato que no solo se escucha bien, sino que no te cansas al producirlo.
Hay muchas formas de abordar el vibrato, pero la que a mí más me funciona con mis alumnos es aprender a controlar y después soltarlo.
Ejercicio para entrenar el control del vibrato
Acá te comparto un pequeño ejercicio para aprender a controlar el movimiento.
Y cuando lo practiques, recuerda lo que hemos hablado en las últimas semanas sobre relajación: la tensión siempre es el enemigo.
Ojo, no es lo mismo controlar el movimiento que tocar tenso.
La próxima semana nos leemos con el paso 2: soltar el movimiento.
Emilse