Acerca de este curso
Cuando comencé a estudiar, mi vibrato sonaba como una cabra.
Te cuento mi historia con el vibrato.
Cuando yo comencé a estudiar, vibraba como todos al inicio, porque hay que hacerlo. Era un «adorno». El único problema que veía era lo difícil que era mantenerlo. Si eran notas muy largas, a la mitad ya mi mano se ponía muy tensa y rígida, y el vibrato era muy nervioso.
Para qué les voy a mentir, sonaba como una cabra! Jajajaja.
Como todos mis compañeros, intentaba imitar a los grandes. Escuchaba las grabaciones y me anotaba en la partitura golpes de arco y sitios donde vibrar. Pero obviamente no sonaba igual. Mi vibrato de cabra no aportaba nada a la obra.
Un día, en una clase con Félix Petit, recuerdo que me dijo: «mi niña, ¿por qué decidiste vibrar desde el inicio de la frase?». Yo le dije que porque así lo hace Gary Karr. Y bueno… obviamente Gary no tiene vibrato de cabra, así que era desastroso.
Pero recuerdo que ese día Félix me dijo: no puedes copiar el vibrato de otro, tu vibrato debe ser único. Vamos a trabajarlo.
Y a partir de esa clase comencé a entender que el vibrato no es solo un movimiento repetitivo, que no es un adorno que se aplica a las notas largas. Y que hay infinitas formas de producirlo, como infinitas personalidades en el mundo.
Y como ya sabrás, no puedes copiar la personalidad de alguien más. Se ve, se escucha y se siente falso. Con el vibrato pasa igual.
Tu vibrato es la herramienta más poderosa que tienes para expresarte a través del instrumento.
Te voy a contar una historia de uno de mis contrabajistas favoritos.
Janne Saksala, en una masterclass, paró a un estudiante justo al llegar al clímax de la elegía de Bottesini, y le preguntó: «¿por qué haces ese A con tercer dedo? ¿Cuál es el mejor dedo que tienes para vibrar?». Y el chico dijo: «el 1», y tocó con uno.
Saksala lo volvió a parar y le dijo: «prueba con el 2, casi siempre es el mejor dedo para vibrar». Él lo probó y allí estuvo un poco mejor.
Luego le dijo: «yo en mi partitura anoto, en las notas a las que quiero destacar en expresión, la letra B de best vibrato finger».
Es decir, a él no le importa qué digitación es más cómoda para tocar el pasaje. Simplemente la construye en base a llegar con dedo 2 al clímax, que es su best vibrato finger (o por lo menos lo era en ese momento), y poder dar su mejor vibrato.
Escucharlo decir eso me hizo entender por qué me gusta tanto como contrabajista, lo que lo hace tan musical: está pensando siempre en lo que quiere decir con cada frase. No en qué es lo técnicamente apropiado.
Por eso, cuando escuchamos diferentes versiones de la misma obra por grandes solistas, parecen totalmente diferentes.
Puedes buscar en YouTube uno de los conciertos de Bottesini y escoger a tres de tus solistas favoritos, y verás cómo cada uno tiene una forma diferente de cantarlo. Y el tipo de vibrato que deciden usar en cada parte tiene mucho que ver en ello.
Por eso hice este curso.
Está diseñado para que no solo domines la técnica, sino que puedas preguntarte: ¿cómo lo haría si fuese un cantante?
Un cantante tiene algo que decir. Frasea, respira, construye idea musical con intención. No repite el texto sin pensar. Un buen cantante usa y controla cada nota intencionalmente para contar una historia.
Eso es lo que vamos a hacer con el contrabajo. Que cante. Que tenga tu firma. Que cuando alguien te escuche, no escuche a tu solista favorito, ni a tu profesor. Te escuche a ti. Lo que tú intencionalmente quieres expresar con cada frase.
La técnica acá está al servicio de la música, no al revés. Tú puedes lograrlo.
¿Qué duración tiene esta formación?
Los módulos pregrabados tienen una duración de 1 hora, 41 minutos y 16 segundos.
Intenté hacerlo lo más dinámico posible, usando voice overs y subtítulos mientras te muestro la técnica. De esta forma pude lograr que cada módulo condense la información al máximo, y puedas en poco tiempo asimilar el contenido.
Haciendo de este un curso que sí vas a poder terminar.
Y al que vas a poder volver cuando lo desees — el aula virtual está disponible por tiempo ilimitado.
Al final de este viaje vas a poder:
- Dejar de copiar el vibrato de otros y empezar a construir el tuyo.
- Tener control sobre el movimiento, no estar peleado con él.
- Entender y dominar los diferentes tipos de vibrato.
- Saber cuándo vibrar y cuándo no, porque cada nota es una decisión, no un automatismo.
- Frasear con intención, como lo haría un cantante.
Si entras al aula virtual antes del 7 de junio, tienes un extra de muchísimo valor.
El Faro
Se llama así porque va a alumbrar tu camino como navegante durante este viaje.
Si entras al aula virtual antes del 7 de junio, tendrás acompañamiento personalizado conmigo, hasta el 7 de julio. No dentro de un grupo. No un bot. No respuestas automáticas. Yo misma me encargaré de responder a tus preguntas a través del chat que activaremos una vez dentro, de esta manera me podré asegurar de que saques el mayor provecho del curso, y llegues a tu destino victorioso.
Puedes mandarme audios, videos tocando, dudas técnicas, lo que sea. Yo respondo personalmente.
¿Por qué solo hasta el 7 de junio?
Porque es la única manera en la que puedo hacerlo bien. Organicé mi calendario para abrirte espacio. No puedo acompañar uno a uno a tantas personas. Por eso esta primera apertura tiene el Faro, y después no vuelve.
El curso seguirá disponible al mismo precio después del 7 de junio. Pero sin Faro, sin chat conmigo, sin acompañamiento directo.
Si quieres entrar conmigo a este viaje, este es el momento.
Este curso es para ti si…
- Tocas contrabajo y sientes que tu vibrato suena tenso, nervioso, fuera de control.
- Has estado copiando el vibrato de tus solistas favoritos y sabes que algo no suena bien, pero no sabes qué. Suena a disfraz, no a ti.
- Acabas de empezar con un profesor o en una orquesta juvenil y te dicen «ahora vibra» — pero nadie te ha explicado cómo, desde el cuerpo, paso a paso.
- Conoces el diapasón por lo menos hasta la región media del instrumento.
- Quieres dejar de pensar el vibrato como un adorno técnico para empezar a usarlo como herramienta de expresión.
- Quieres entender no solo cómo vibrar, sino cuándo hacerlo y por qué — porque cada nota debería ser una decisión, no un automatismo.
- Cada vez que intentas mantener el vibrato durante una frase terminas con la mano rígida y tensa.
- Estás dispuesto a estudiar despacio, con disciplina, sin atajos. Sabes que el vibrato no se arregla en una semana — pero también sabes que con la guía correcta, sí se transforma.
- Quieres que cuando alguien te escuche tocar, escuche TU voz. No la de tu solista favorito, no la de tu profesor, no la de un disco. La tuya.
- Sientes que la música es más que tocar las notas correctas. Quieres contar historias con el instrumento.
¿Listo para usar tu vibrato como herramienta de expresión?
Contenido del curso
Acto I: El mar
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Módulo 1- Lo que nadie te contó: Hay dos tipos de afinación. Una la usas todos los días sin darte cuenta. La otra te va a abrir los oídos para siempre. Y antes de vibrar, quiero que escuches qué hace que tu contrabajista favorito sea tu favorito.
07:38 -
Módulo 2- El origen: Acá empieza el trabajo de verdad. Te voy a mostrar de dónde viene realmente el movimiento del vibrato. Spoiler: probablemente no es de donde tú crees
02:17 -
Módulo 3- Olas: ¿Pero qué tiene que ver el mar con el vibrato? Acá te lo explico. Esta analogía les cambia a mis alumnos la forma de pensar el vibrato — pasa de ser técnico a ser algo que puedes sentir.
02:23 -
Módulo 4- Tic, tac: El ejercicio más aburrido que existe. Prender el metrónomo, trabajar muy despacio. Vas a querer saltártelo. No lo hagas. Después de esto, vas a tener control sobre el movimiento. Luego me lo agradeces.
04:15 -
Módulo 5- Sangre, sudor y callos: Perdón, el anterior no era el más aburrido — este sí. Y peor: este duele. Todo es en la posición del pulgar. La buena noticia: al final vas a tener manos de camionero, baby. Súper fuertes, con tus callos.
07:10